El Greenwashing tiene los días contados

El greenwashing es un lavado de cara de las marcas y empresas a través  de una promesa ecológica, en la mayoría de casos falsa o insuficiente. Todos sabemos que el marketing no nació para informar si no para persuadir, pero ¿dónde están los límites?

¿Es acaso aceptable que compañías como Iberdrola o Endesa, dos de las diez que más gases efecto invernadero emitieron en 2018 en España, fueran patrocinadoras de la COP-25?

La realidad es que hace una década, cuando empezó el boom de lo eco, bio y sostenible, esta forma de llegar al consumidor podía no ser destapada. Pero ahora mismo, la concienciación ha crecido de forma exponencial y a nosotros ya no nos la cuelan. Actualmente, hacer que el ADN de una empresa sea respetuoso con el medio ambiente no es una opción si no una necesidad urgente.

El Declive del Negacionismo

Este “lavado de cara” parece tener los días contados mientras el negacionismo empieza a pasar a la historia, según encuestas realizadas en 2019.  Por ejemplo, el 93% de los ciudadanos europeos considera que el cambio climático es un problema grave, de acuerdo con la Unión Europa. Por otra parte, el 72% de los norteamericanos reconocen el calentamiento global como algo “personalmente importante”, según estudios de la Universidad de Yale.

El pasado mes de agosto, algunas de las principales empresas textiles, firmaron en París el “Fashion Pact”, en el que sentaron las bases para conseguir hacer esta industria sostenible pero, la realidad es que sigue siendo la segunda más contaminante del mundo.

Esta preocupación por la huella que estamos dejando en nuestro planeta, se ve reflejada directamente en las preferencias a la hora consumir y en la forma de hacerlo. Muchas personas se están decantando por tener hábitos coherentes que casen con la importancia del individuo en la lucha contra el cambio climático.

Al fin y al cabo, nos movemos en un mercado de oferta y demanda, en el que, si los consumidores toman conciencia de su influencia, las empresas y las marcas tendrán que responder a estas prioridades.

Actualmente, la presión de los clientes y las nuevas herramientas de medición del impacto, están haciendo que se agrande la brecha entre las empresas respetuosas con el entorno y las que se sirven de las “etiquetas verdes” para aumentar sus ventas o evitar sanciones.

Garantías Reales

La única manera de dar una garantía real de sostenibilidad radica en que la empresa crezca en torno a unos criterios “verdes”. Que todos los pasos que se den en la cadena de producción, empezando por la materia prima, la fabricación o el transporte y acabando por su empaquetado, estén en la mayor armonía posible con el medio ambiente y con su cuidado.

La realidad es que conseguir un producto respetuoso al 100%, ahora mismo, es difícil, porque si te fijas en todos los pasos de su creación, algunos de ellos se perjudican entre sí. Pero esto, no debe ser un impedimento para la implementación de medidas sostenibles, al revés, debe impulsarnos para estar en continuo cambio.

Este es el momento perfecto para acabar con el greenwashing, para comunicar la verdad porque los consumidores conocen las limitaciones y las posibilidades de este tipo de producción. Porque está en manos de todos nosotros hacer posible un cambio.

Barómetro RRROAD

Por todo ello, desde RRROAD hemos elaborado un barómetro de medición del impacto de cada prenda sobre el que hemos construido la estructura de nuestra marca.

A través de él, queremos acabar con la falta de objetividad que existe a la hora de valorar el impacto medioambiental de la ropa y ser completamente transparentes para que el cliente sepa qué camino ha seguido la prenda que va a comprar.

Nuestro equipo de sostenibilidad ha valorado cuales son los factores que debemos tener en cuenta y ha implementado un mecanismo de evaluación en base a los siguientes aspectos:

  • Uso de materiales reciclados
  • Gasto de agua para producir la prenda
  • Proximidad de la fábrica
  • Energía renovable empleada
  • Reciclabilidad
  • Acciones contra el cambio climático en el diseño
  • Vida útil

¿Quieres saber cómo aplicar nuestro barómetro? Te lo contamos todo aquí.

¿Qué papel tienes tú?

La relación unidireccional de la marca con el cliente, bajo nuestro punto de vista, no tiene sentido. Debe tratarse de una relación en la que las dos partes tienen una responsabilidad con el entorno y entre ellas. La marca deja de ser una empresa para convertirse en una comunidad.

Por ello, el papel de cada uno de vosotros como integrantes de esta comunidad es de vital importancia. Pasáis a elegir con criterio y después, a responsabilizaros del cuidado de la prenda y de su vida útil.